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La Coctelera

EL CONOCIMIENTO

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

LECTURA INTRODUCTORIA Nº 1. MODULO II

CONOCIMIENTO CIENCIA E INVESTIGACION

Definir satisfactoriamente qué es la Ciencia y, en función de ello, a que llamar investigación no es nada sencillo. El problema esta en que históricamente el concepto de Ciencia presenta uniformidades muy discutibles.

Atributos como, objetividad, confiabilidad, utilidad, entre otros, forman parte de esas uniformidades que han estigmatizado la noción de Ciencia. Es difícil, en tanto, elaborar un concepto de Ciencia que eluda el carácter de provisional. Es decir, lo que es considerado ciencia en un espacio histórico-geográfico, puede no serlo en otro. “…ciencia es en verdad un vocablo polisemico que abarca significados diferentes según el contexto y la forma en que se lo utiliza,…” (SABINO, 1996:59). Esto implica que aún cuando puede aceptarse la existencia de ciertos parámetros universales de la ciencia, su contextualización socio-cultural es indispensable para una comprensión integral del conceptos y sus procesos alternos.

En tal sentido, más que esforzarse por alcanzar un consenso conceptual poco riesgoso, debe aceptarse a la ciencia como un producto cultural e históricamente variable.

Por otra parte, debe reconocerse que gran parte del desarrollo económico, tecnológico y sociocultural de estos tiempos, guarda una estrecha relación con la capacidad del ser humano para dirimir sus diferencias racionalmente. Es justamente el uso de la razón en la solución de sus dilemas lo que ha permitido al hombre motorizar el desarrollo científico. Ciencia y Razón parecen mantener una larga vinculación histórica que ha nutrido el progreso social, estableciendo una especie de delimitación conceptual, entre la producción de un saber racional, sistemático y confiable; y otro saber espontáneo y conjetural. “El modo mas fácil de caracterizar la ciencia moderna es contraponiendo el conocimiento científico al conocimiento vulgar y al conocimiento meramente especulativo, típico de la edad media”. (ALONSO, 1996:33)

Ahora bien, lo que parece distinguir el proceder científico de aquel que no lo es, proviene de la actitud crítica del hombre de ciencia frente al conocimiento que produce. Si bien es cierto, varias formas de producir conocimiento científico, no es menos cierto que en todas ellas, persiste la intención de sistematizar el objeto de estudio para elaborar un conocimiento organizado y “útil”

Este último elemento señalado (sistematicidad y organización) es un componente básico cuando se trata de examinar las particularidades de la Ciencia, se trata por supuesto, de la Investigación como un proceso a través del cual se produce y reproduce la ciencia.

De acuerdo a como se ha planteado hasta ahora, el conocimiento puede producirse de varias maneras: experiencias cotidianas, razonamiento simple y búsqueda sistemática; esta última forma de producir conocimiento es a lo que se ha dado llamar Investigación Científica, la cual es “…una investigación sistemática, controlada, empírica y crítica de proposiciones hipotéticas sobre supuestas relaciones que existen entre fenómenos naturales.” (KERLINGER, 1989:5)

En la definición dada por Kerlinger, se observa una dependencia directa de un concepto tradicional de Ciencia. Así, la Ciencia entendida como el conjunto de conocimientos adquiridos mediante la aplicación del método científico, orienta y define la investigación como el proceso a través del cual pueden describirse y explicarse los fenómenos para predecir sus características futuras.

Hasta aquí no parece haber problemas, sobre todo si se trata de la investigación de fenómenos naturales. Sin embargo, todo cambia cuando nos trasladamos al campo de lo social. Tradicionalmente la ciencia tiende a asociarse con la formulación de leyes universales y métodos cuantitativos, características que, en algunas ocasiones no es posible mantener en el campo de las ciencias sociales. En la investigación social, se propone constantemente, el uso de metodologías cualitativas que, sin abandonar la sistematicidad y rigurosidad del conocimiento, promueven la comprensión subjetiva de los acontecimientos humanos.

Sin duda en el campo de la investigación social el científico debe ser mucho mas cuidadoso con los procedimientos que sigue ya que de la contundencia de su explicación depende en buena medida su credibilidad, de esta manera es fundamental que el punto de partida para dichas investigaciones sea el correcto para que el resto del proceso también lo sea, es decir, el científico social debe tener especial cuidado en las fuente de donde extrae el problema de investigación que le interesa, en su pertinencia científica y social la cual depende a su vez de ciertos criterios para evaluar una potencial investigación.

ASPECTOS A DISCUTIR

  1. Cual es la razón principal por la que no existe un consenso conceptual con respecto a la Ciencia.
  2. Que relación hay entre racionalidad y Ciencia
  3. Puede decirse que entre Ciencia e Investigación hay una relación de interdependencia. Por qué
  4. proponga ejemplos de investigación científica en distintas áreas

UN PROBLEMA

METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION

IDEAS PROBLEMAS PARA LA INVESTIGACION CUANTITATIVA

¿Qué es un Problema?

“Como deshacerme de ti,

Si no te tengo

Como alejarme de ti,

Si estas tan lejos…”

Según la religión católica Dios es omnipresente, omnipoderoso y omnibenevolente lo que significaría que todo lo que sucede en el mundo terrenal le compete y esta sujeto a su voluntad, sin embargo la misma religión establece un sistema de castigo recompensa que explican la existencia de un cielo y un infierno. A ver, ¿como un Dios benévolo y todopoderoso puede amenazar a sus hijos con arder para siempre en el infierno? ¿No cabría suponer que su bondad esta por encima de cualquier maldad humana? O, mas aún, ¿Acaso la maldad humana no existe porque él mismo (todopoderoso) lo permite?...

Venezuela es un país que ingresa grandes cantidades de dinero diariamente por las ventas de sus recursos naturales, principalmente por la renta petrolera, un presupuesto de cualquier universidad, de un hospital, o cualquier otra “empresa” pública supera enormemente en millones el numero de habitantes en el país, entonces: ¿Por qué persiste el problema de la pobreza? ¿Por qué tantas familias no cuentan con los mínimos medios de subsistencia? ¿Qué tal si tomáramos los ingresos petroleros de una semana y lo repartiéramos equitativamente entre cada uno de los venezolanos? ¿No seriamos todos millonarios?...

El ser humano he evolucionado funcionalmente teniendo como norte principal el mejoramiento de su calidad de vida, buena parte de la historia de las ciencias y de la tecnología se explica por la necesidad humana de elevar esos estándares de vida, sin embargo, fue el desarrollo tecno-científico el que permitió el desarrollo de la bomba atómica que acabo con ciudades enteras en la segunda guerra mundial, ese mismo desarrollo a nivel industrial produce diariamente grandes y variados contaminantes que hacen el planeta cada vez menos habitables, siendo así, ¿No debería el hombre detener la producción científica y tecnológica? ¿No son la ciencia y la tecnología depredadores humanos que habría que detener?...

COROLARIO

Problemas religiosos

Un hinduista, un judío y un político iban juntos en un viaje a través del campo. De pronto el automóvil se averió, y los tres tuvieron que pedir posada en una granja cercana. El granjero les dijo que sólo tenía una habitación libre, con dos camas, por lo que uno de ellos debía dormir en el establo. Después de una larga discusión, el hinduista dijo que él pasaría la noche en el establo. Pero unos minutos después, tocaron a la puerta del dormitorio. Era el hinduista, y dijo que había una vaca en el establo, y como las vacas eran sagradas para él no podría dormir ahí. Molesto, el judío se ofreció para dormir en el establo. Pero después de unos minutos tocaron a la puerta del dormitorio. Era el judío, y dijo que había un cerdo en el establo y que no podía dormir cerca de animales impuros.

Por fin el político se va a dormir al establo. Pero después de unos minutos tocan a la puerta. Eran la vaca y el cerdo...

POEMAS...

POEMA I

Quiero amarte en silencio, poco a poco

quiero sentir tu piel junto a la mía

sentir sentir que como yo, bohemio y loco

mi corazón se estaciona en tus pupilas

Quiero amarte de a poco sin apuros

en una tarde en una tarde sin tiempo...detenida

en una tarde de amor y de susurros

que se nos quede en el alma de por vida

no pretendo quererte eternamente

no pretendo ganarte con mentiras

quiero ser transparente, cual la fuente

para que bebas de mí, sin mucha prisa

Hoy no quiero pensarte para siempre

hoy no quiero pensarte, confundida

quiero mirarte y ver que estas sonriente

y dispuesta a sentir...mi acometida

Y así mañana al sentir que ya no estoy

al sentir el temblor de despedida

me recuerdes sin gestos de rencor

sin más gestos que... una leve sonrisa

POEMA II

Cada vez que te sueño o te pienso en silencio

contradictoriamente me entristezco y me alegro

pensando en cada día de mirada y encuentro

en que te tengo cerca y te tengo tan lejos

Es dulce, dulce este sentimiento

que te aleja en la brisa y te acerca en el viento

es sentir que no estas y sentir que te tengo

es sentir que te vas, pero que estas viniendo

Es extraño sin duda, un extraño misterio

que sacude mi alma y emborracha mi cuerpo

como extraña es la luz de tus ojos de fuego

como extraña a de ser, la pasión en tus besos

Y aunque una campanita, me dice que este atento

que eres agua prohibida que no debo beber

al final no me importa, yo seguiré sediento

y al mirarte de nuevo, me beberé tu sed...

POEMA III

Muy buenos días mi niña

¿soy Arturo me recuerdas?

soy el que calla y suspira

como quien mira una estrella

soy Arturo, niña mía

te escribo para que sepas

que a pesar de no tenerte

alguien te sueña y te piensa

Soy Arturo, niña mía

yo no se si tu me sientas

pero siempre estoy allí

a un costado de tu mesa

a un ladito de tu cama

cerquita de tu conciencia

dentro de tu corazón

acaso... ¿te has dado cuenta?

niña mía, este soy yo

estoy tocando a tu puerta

para decirte que el cielo

te ha mandado mil estrellas

y que por ser como eres

los ángeles están de fiesta

soy Arturo, si, ese mismo

el que te piensa y...te espera

Ya te dejo niña mía

espero que hoy te diviertas

vive la vida sin prisas

pero tampoco muy lenta

siente y déjate sentir

¡y así como eres...intensa!

recibe un beso ferviente

que hasta el alma te estremezca!!!

POEMA IV

Yo no se si besarte haya sido un pecado

Yo no se si soñarte sea solo una ilusión

Pero se que al sentirte en mi alma has dejado

Una suerte de paz, de ternura y pasión

Yo no se si al sentir tus dulcísimos labios

Haya roto principios hasta en contra de Dios

Solo se que sentirte me convierte en esclavo

Un esclavo feliz, un esclavo Señor

Yo no se si al besarte derrumbe tus esquemas

O si talvez me sientes como te siento yo

Alguien que se me aleja y al tiempo se me acerca

Alguien que mi destino por amor me acerco

Yo se si al besarte esta tarde con ansias

Sentirías en el alma lo que a mi me paso

Que era dulce tenerte, que era tierno besarte

Y que ese beso nuestro no implicaba…traición

Pues nos dábamos puros sin dañar a más nadie

Era un beso con alma, sin segunda intención

Gaonero y desarrollo ii educacion genero y desarrollo

GÉNERO Y DESARROLLO (II)

EDUCACION GENERO Y DESARROLLO

Educación y modelos de género en la Europa contemporánea

No podemos constreñir los avances en la educación de las mujeres a su incorporación progresiva a la educación formal o institucional porque estos, a lo sumo, nos servirían para explicar intenciones políticas que poco nos dicen del efecto que tuvieron sobre sus consumidoras y obviaríamos lo que tal vez sean las más importantes experiencias de aprendizaje en la vida de las mujeres. No olvidemos que las intenciones políticas se canalizan por vías diversificadas entre las que la escuela no es mas que una forma contemporánea de legitimación que convive, al tiempo, con agentes educativos ancestrales -familia, tradición, púlpito, relaciones, etc...- y otros nuevos -cine, publicidad, etc...-; No olvidemos, tampoco, los aprendizajes que se derivan de las situaciones de conmoción social, como la guerra, que por su singularidad provocan experiencias inusuales.

Vamos a referirnos al periodo contemporáneo aquel en que, en palabras de Geneviève Fraise y Michelle Perrot (1993; 11) "cambia la perspectiva de vida se las mujeres: tiempos de modernidad, en que le es posible adoptar la actitud de sujeto, de individuo cabal y de protagonista política". Periodo en que la educación formal alcanza, aunque de manera desigual, cada vez a más mujeres y comienzan a construir su propia historia.

El siglo XIX es un siglo de dominación, la democracia excluyó a las mujeres, pero las mujeres no fueron victimas pasivas y el nacimiento del feminismo es buena prueba de ello. Son muchos los cambios que se producen a lo largo del siglo y notables las conquistas. Asistimos en este siglo a la ruptura de un modelo de mujer que se pretende uniformar sin mas función social que la de esposa y madre y cuyos derechos se definen en función de sus deberes. No hay que desdeñar la importancia que tiene en este proceso el acceso creciente de las mujeres a la educación formal pero sin olvidar, como decíamos, que las mujeres no son receptoras pasivas de lo que les viene dado y las transgresiones al modelo ponen de manifiesto que los resultados educativos no coincidieron siempre con los objetivos perseguidos.

Los desfases históricos y culturales entre los distintos países europeos son importantes pero no lo es el modelo domestico que se pretende uniformar, por lo que nos vamos a permitir generalizar algunas cuestiones

1.3.1. Justificación contemporánea de las diferencias de género

En el siglo XVIII la aristocracia se permitió educar a sus mujeres. Se trataba de mujeres singulares, la princesa, la noble, y en una sociedad estamental el privilegio de algunas no supone el derecho de todas.

No se discute para algunas mujeres el conocimiento, porque éste queda fuera de los espacios reservados a los hombres: la política y los negocios. En el siglo XVIII admitir el desarrollo de la inteligencia de las mujeres nobles no ponía en cuestión la condición de los sexos ya que ésta pertenecía a la naturaleza y se trataba de "excepciones".

El pensamiento democrático posterior tendrá una lógica distinta; ya no se habla de una élite excepcional por la sangre sino de todas las igualmente mujeres y el reconocimiento de la capacidad para algunas significará, a partir de entonces, la aceptación para todas. Al mismo tiempo se redefiniran los espacios sociales, y la utilidad pública de las mujeres se remitirá exclusivamente al espacio privado. Rousseau, entre otros, acabará con la posibilidad de éxito público de las mujeres en la contemporaneidad (MARTIN, 1983; COBO, 1995) . Las nuevas clases altas del XIX no tendrán dudas sobre si educar o no a sus hijas puesto que todas las mujeres ya eran iguales y se procuró que todas quedaran excluidas del bien más preciado para los hombres libres: la educación.

El pensamiento ilustrado establecía nuevos fundamentos para la convivencia: la igualdad de los seres humanos y el contrato social entre ellos. ¿Cómo es posible, a partir de este pensamiento, comprender la injusticia política derivada del sexo, sobre la que se comienzan a construir las sociedades democráticas? Para ello hay que acudir a Rousseau a la filosofía romántica (Hegel, Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche) y a la ciencia positiva.

Hace tiempo se viene señalado como las democracias occidentales se construyen sobre el énfasis en la libertad en detrimento de la igualdad, conceptos que algunos ilustrados desarrollaron muy ligados entre sí, pero que chocaban con el desarrollo capitalista de las sociedades burguesas. Sin la Sofía doméstica y servil, no podría existir el Emilio libre y autónomo.

La filosofía romántica servirá a la justificación de la exclusión de las mujeres de la esfera de la igualdad, la esfera política por excelencia, "naturalizándolas", como bien expresa Amelia Valcarcel:

"Creó una esencialidad femenina fantasmática y mantuvo que tal esencialidad era precívica. Una mujer pasó a ser una hembra de la especie humana, con lo cual el conjunto del género humano se naturalizó" (VALCARCEL, 1997, p. 26)

Así quedaba preservada la "igualdad" en la especie. Frente a la individualidad de los sujetos varones, se consideró otro colectivo de naturaleza idéntica entre sí: la mujer, lo que se afirma para una sirve para todas. Este es el rasgo principal que hace a la filosofía romántica, democrática, profundamente misógina: descalifica al colectivo completo extendiendo a todas aquellos rasgos que considera menospreciables.

Ciertas connotaciones de "complementariedad" de los sexos, para justificar las diferencias, que pueden advertirse en Rousseau y en algunos románticos, no olvidemos que son complementariedades jerárquicamente dispuestas.

En la distribución taxonómica: mujer/naturaleza, hombre/razón de las teorías normativas, no empíricas, se apoyará la ciencia positiva y legitimará con nuevas fórmulas los prejuicios.

Fueron muchas las teorías pseudocientíficas que vinieron a querer demostrar la inferioridad física y, por tanto, intelectual de las mujeres. Solo recordaré algunas como la frenología de Gall que quería demostrar la superioridad intelectual de los varones por la conformación externa del cráneo; Bischoff, que detenía el desarrollo intelectual de las mujeres a edad temprana; Moebius cuya obra denominada La inferioridad mental de la mujer, indicaba claramente, en su título, sus intenciones y centró sus argumentos en el tamaño cerebral; Kormiloff y Melassez, quisieron demostrar que la sangre de las mujeres contenía menos corpúsculos rojos, menos hemoglobina y más agua que la de los hombres; Quételet, Wisberg, Andral y Scharling, apostaron por nuestra menor capacidad pulmonar, esquelética, fonadora, etc..., y de la inferioridad física derivaban la debilidad y situación de enfermedad crónica; Spencer se cuidó en demostrar que la actividad intelectual era incompatible con la procreación (SCANLON, 1986).

Las mujeres, inferiores físicamente, eran guiadas por su útero mientras los varones lo eran por su cerebro. La fisiología femenina: menstruación, embarazo, situaba a las mujeres en un estado constante de enfermedad física que iba acompañado del trastorno de sus facultades mentales y morales (ORTIZ, 1993)

Frente a estas teorías se desarrolló, también, un discurso de la "excelencia" para legitimar la subordinación de las mujeres pero, evidentemente, las alabanzas de las cualidades creadas por un contexto patriarcal no convirtió en iguales a sus propietarias.

Este contexto de ideas sirvió, durante el siglo XIX y buena parte del XX a la justificación del mantenimiento de papeles sociales distintos y jerárquicamente ordenados de varones y mujeres (vease 2.4.4.), y a la pervivencia, en consecuencia, de dos modelos de educación, en función de las diferencias genéricas apuntadas.

La escolarización obligatoria de las niñas que se generaliza en este siglo -en Francia la Ley Falloux (1850) exigió a todas las comunas de mas de 800 habitantes el mantenimiento de una escuela para niñas; en España la Ley Moyano (1857) obligaba al mantenimiento de una escuela de niñas cada 500 habitantes; en Finlandia, en 1866, se obliga a las comunas a mantener escuelas-. servirá a la difusión de estas diferencias legitamándolas a través de la institución escolar que mantendrá curricula diferenciados para chicos y chicas (MANNINEN, SETÄLÄ, 1990; BALLARIN, 1993; MAYEUR, 1993)

Los valores del modelo clásico: castidad, modestia, compostura, discreción en el habla y frugalidad impregnaran los contenidos de aprendizaje en los curricula para chicas. Pero, frente a la educación de "adorno" se hizo hincapié en la de "utilidad doméstica" y las "labores propias del sexo" se convirtieron en el eje de la formación escolar de las mujeres durante muchos años.

Esta denominación de "labores propias del sexo" asociadas, en su origen, a la "aguja" -ampliada posteriormente a lo que la sociedad de ellas fue reclamando- distrae y oculta, en definitiva, lo que es sin duda el contenido fundamental de estos aprendizajes: el servicio, la contribución abnegada y gratuita de las mujeres a la felicidad de los otros. La denominación de "labores" a estas asignaturas específicas sirvió para que no se olvidara que se trataba de un servicio que debían asumir como propio, presentando estos trabajos como algo consustancial al hecho de haber nacido mujer (BALLARIN, 1995).

1.3.2. De leer a escribir: las mujeres toman la palabra

De la lectura a la escritura va un gran paso, el mismo que hay entre escuchar y hablar. Tanto la que escucha como la que lee recibe información, mientras que quien habla o escribe se convierte en emisor/a de información, toma la palabra. A las mujeres nunca se pretendió darles la palabra, simplemente se les permitió reconocerla. El silencio, como dictaba la tradición, se presentaba como su mejor atributo. Sylvain Marechal, conocido revolucionario francés formuló un proyecto de ley, en 1801, para prohibir aprender a leer a las mujeres. El mencionado proyecto de Marechal había llegado a decir: "la Razón quiere que las mujeres que se obstinen en escribir libros no se les permita tener hijos"

Leer no se entendió, para ellas, como un instrumento de acceso al conocimiento, al saber en general, sino solo a aquellas obras que le orientaran mejor el juicio moral, que le dirigieran mejor hacia el camino de la virtud. La escuela primaria enseñaba a las niñas que podían reproducir las palabras de otros, las que les vienen dadas, pero no generar y difundir pensamiento propio (BALLARIN, 1994). ¿Por qué, si no, fue tan difícil aceptar a las mujeres como escritoras? El deseo de expresión escrita de las mujeres se canalizó hacía cartas y diarios, literatura de lo íntimo, todo quedaba en privado (HOOK-DEMARLE, 1993).

El desarrollo de la inteligencia femenina en la contemporaneidad se presentó como contrapuesto a lo más esencial de su sexo. Se les animó a que ocuparan su ocio -pues en el anidan los vicios- pero se orientará su actividad hacia ocupaciones privadas: la música, la pintura, serían sus mejores ocupaciones pero se insistía en que no se confundiera el "deleite" con el desarrollo del talento.

El acceso a niveles superiores de instrucción será una dificil conquista con pautas coincidentes en los diferentes países: dificultad para entrar en las aulas universitarias, trabas para la concesión de títulos y posibilidades de acceso, en un primer momento, a campos profesionales de "servicio y cuidado". Las profesiones de maestra, matrona y enfermera serán las primeras que se feminizarán. Las mujeres fueron la reserva que hizo posible la expansión de los sistemas nacionales de educación pero supieron servirse de este espacio que significó el primer eslabón para otras profesiones (KÄPPELI, 1993; MANNINEN, SETÄLÄ, 1990; FLECHA, 1996; BALLARIN, 1995).

En 1848 la Universidad de Londres admitió el Queen's College para mujeres, dedicado principalmente a la preparación de las maestras, aunque a éstas no se les permitió recibir títulos de Londres hasta 1878. Se creó despues el Bedford College (1849) y en 1874 el colegio universitario para mujeres de Cambridge, al que siguió el de Oxford en 1879. Aunque continuaron fundándose colegios, hasta el siglo XX, ni Oxford ni Cambridge permitieron que las mujeres recibiesen títulos y sus curricula contenían materias de adorno como tocar el piano (BOWEN, 1985).

Las primeras universidades alemanas que abrieron sus puertas a las mujeres fueron Heildelberg y Friburgo, en el Estado de Baden, en 1901, las prusianas no siguieron esta iniciativa hasta 1908 (BOWEN, 1985)

En Noruega se admitirá a las mujeres en las universidades en 1884. En Finlandia, hasta 1901, no se abolió el requerimiento de permiso especial que, desde 1870, venían solicitando las mujeres para entrar en la Universidad, pero hay que señalar que, a comienzos del siglo XX, las mujeres finlandesas suponían ya una parte importante del alumnado universitario (MANNINEN, SETÄLÄ, 1990). En España habrá que esperar a 1910 para que se derogue la Orden de 1888 por la cual la mujer tenía que pedir permiso especial para matricularse oficialmente en la Universidad (FLECHA, 1996).

Si las limitaciones educativas fueron un hecho también lo fue el feminismo que se hizo oír en todos los paises. Con diferente fuerza y estrategias las mujeres tomaron la palabra y exigieron sus derechos y, en la mayoría de los paises europeos, la educación precedió a todas las reivindicaciones.

"Queremos una mujer ilustrada, instruida, apta para todo. (...) para nosotras la verdadera emancipación consiste en sacudir el ominoso yugo de la ignorancia, que es el que hoy nos hace esclavas del hombre, de la sociedad, de las preocupaciones y del fanatismo. (...) el primer derecho que debemos conquistar es el de instruirnos, puesto que nuestras cualidades intelectuales son tan aptas para recibir la luz de la verdad y de la ciencia como las del hombre." (Sofía Tartilan, 1877)

Entienden, las primeras feministas, que la adquisición y el reconocimiento de conocimientos profesionales era su acceso a la independencia económica. Aprovecharon que el campo de la educación era el único dominio que les dejaba la sociedad burguesa y convirtieron el magisterio en su primer trabajo profesional (en 1901, en Inglaterra, las mujeres eran ya un 74,5% del cuerpo docente). No es casual que la tercera generación de feministas tiene, en todos los países, una gran proporción de maestras y perteneceran a asociaciones de maestras muchas de las que se movilizaron a favor del sufragio femenino. Las feministas no esperaron a que escucharan sus demandas de educación y crearon sus propios colegios con curricula propios (FAGOAGA, 1985; KÄPPELI, 1993)

El siglo XX será el siglo de las oportunidades profesionales para las mujeres como consecuencia de las conquistas del voto, el control del propio cuerpo, etc... pero estas conquistas deben ser interpretadas, en su complejidad, como producto, muchas veces, de exigencias contradictorias que enmascaran el aumento de desigualdades. Es el siglo en que las mujeres toman la palabra pero al mismo tiempo se produce el auge de los medios de comunicación de masas que aparecen como una fuente educadora sin parangón. La publicidad ha producido una imagen de feminidad moderna, ama de casa profesional, reina del hogar, muy cercana a modelos antiguos. Mayores niveles de educación de las mujeres se enmarcan en nuevos modelos de vida que no siempre las hace beneficiarias directas.

Sin embargo, a pesar de la desigualdad de oportunidades escolares y el carácter segregado de los empleos, es innegable que la mayor educación de las mujeres les ha permitido, entre otras cosas, mayor presencia profesional, cultural y política, y esta ha provocado la evolución del derecho privado y los cambios en las actividades domésticas y del régimen de maternidad que, a su vez, han facilitado mayor ampliación de la esfera pública femenina.

1.3.3. El aprendizaje de la libertad

La Primera Guerra Mundial supuso una importante ruptura del orden familiar y social, con apertura de nuevas actividades laborales para las mujeres. Este hecho ha llevado a algunas historiadoras a considerar este periodo como emancipatorio de las mujeres al trastocar notablemente las relaciones de género, a pesar de que bloqueara el movimiento previo: fue "la era de lo posible". Vivir sola, salir sola, asumir sola las responsabilidades familiares debió ser una experiencia, para gran parte de las mujeres, a partir de la cual ya nada debió volver a ser como antes. Aunque bien es cierto que solo se trató de un breve paréntesis antes del retorno a la "normalidad", esta experiencia de libertad y toma de conciencia de sus capacidades e independencia económica, supuso para las mujeres un aprendizaje, individual y colectivo, que debieron incorporar, no sin conflicto, a su vida futura. Carecemos todavía de estudios que midan la repercusión de este hecho en la segunda generación (THEBAUD, 1993). Pero si fue una realidad la incorporación a profesiones superiores. En Francia, por ejemplo, se abren a las jóvenes la mayor parte de las Escuelas de ingenieros y comercio y se acortan las barreras para ejercer la medicina y la abogacía. También es un hecho la feminización de la profesión docente al tiempo que se les abren las puertas de la Sorbona o de Oxford.

Esta peculiar libertad alcanzará al cuerpo de las mujeres a través de la moda: se simplifica la indumentaria, muere el corsé, se acortan las faldas, todo en orden a facilitar los movimientos. Pero no podemos olvidar que la experiencia de guerra no fue homogénea ni unívoca para las mujeres y mientras algunas reforzaron su individualidad y tomaron conciencia de su fuerza, otras aspiraron al repliegue familiar como invitaba la desmovilización culpabilizandose de sus sentimientos emancipatorios.

Hay, sin embargo, quienes piensan que estos hechos no supusieron mas que cambios aparentes sin que se produjera una redefinición real de los papeles sociales (THEBAUD, 1993). Se apoya esta idea en que, por una parte, la movilización de los varones sirvió al fortalecimiento de los sentimientos familiares y al mito del "hombre protector" de la madre patria y de los suyos y, por otra, las mujeres respondieron, igualmente, en tareas de "sustitutas", de "servicios" -la abnegación de la enfermera y la madre, son los modelos más exaltados durante la guerra- reforzando el papel femenino tradicional.

La provisional incorporación de las mujeres a la industria de armamento permitió que los empresarios descubrieran cualidades en las mujeres para el trabajo en serie y, finalizada la guerra, se van a desarrollar ciertas estructuras de aprendizaje en paises como Francia, Inglaterra o Alemania. Pero no podemos olvidar que este hecho va acompañado de la exaltación de la familia con tintes patrióticos, políticas natalistas y, en consecuencia, se van a endurecer las posiciones de hostilidad al trabajo femenino y se desarrollará una virulenta crítica hacia la mujer emancipada y el feminismo. Había que devolver a los combatientes el mundo por el que lucharon, para ellos las mujeres no habían cambiado.

En los años posteriores a la guerra mundial se asiste, en Francia y Reino Unido, a una progresiva feminización del sector terciario consecuencia de una mayor preparación de las hijas de la burguesía que necesitaban asegurarse una salida laboral digna frente a los reveses de la fortuna. Este colectivo cobrará una independencia que las distancia de sus madres (SOHN, 1993).

En los años 20 y 30 se disparó la asistencia de las mujeres a la enseñanza secundaria. En Francia, en 1919, se facilita el acceso más igualitario de las mujeres a la universidad a través de un bachillerato femenino y en 1924 se equiparan el bachillerato masculino y femenino (THEBAUD, 1993). Pero no hay que olvidar que hay grandes distancias entre países: mientras en Finlandia las jóvenes son un 50,7% del alumnado de secundaria ya en 1916-17 (MANNINEN, SETÄLÄ, 1990), en España, en 1946-47 son todavía solo el 34,7% del alumnado. En éste último los primeros institutos femeninos se crean en 1929 ante el aumento de la presencia femenina en los insitutos masculinos y, en 1931, se establecerá la enseñanza mixta en el bachillerato.

Esta situación se acompañará del debate sobre los pros y contras de las carreras profesionales de las mujeres. Los científicos sociales, influidos por las teorías de la adaptación psicológica (Watson, Allport) desviaron las antiguas diferencias de talento entre los sexos hacia el temperamento, llegando a coincidir en que la "adaptación" de las mujeres, según los mas antiguos prejuicios, consistía en servir a las necesidades de los hombres. Al mismo tiempo, las ideas de gestión científica se esforzaban en demostrar que el trabajo del ama de casa requería de dedicación exclusiva (COTT, 1993). El desarrollo tecnológico (cocinas de gas, iluminación y planchas eléctricas) economizaban el esfuerzo pero el tiempo que liberaban se orientó a mejorar la salud y seguridad de la familia. De este modo, a pesar del aumento del nivel educativo de las mujeres y de que una proporción cada vez mayor se incorporaba al trabajo, ellas siguieron llevando todo el peso de la casa.

Todos los cauces sirvieron a la inculcación de una nueva idéa de "domesticidad moderna" de exigencias multifacéticas, voluntariamente aceptadas, que requeria nuevos conocimientos: nutrición, salud, crianza científica..., para proporcionar un ambiente adecuado a la familia.

La publicidad y el cine que difunden la imagen de mujer modelo americana (COTT, 1993), con diferente alcance en Europa según el nivel de desarrollo de los diferentes paises, serán, a partir de estos años, los grandes educadores con influencia desconocida hasta entonces: no les venderán solo productos sino imágenes de sí mismas. La mujer moderna que se presenta es vigorosa y sociable frente a la timidez y sumisión tradicional. Pero en definitiva este nuevo discurso no era mas que una imagen modernizada del discurso tradicional, el objetivo seguía siendo hacerse atractiva a los hombres ya que en el bienestar del hogar, del marido, de los hijos, seguía residiendo la felicidad de las mujeres.

A pesar de la imagen de emancipación que simboliza la Garçonne de pelo corto y aspecto viril, a pesar de la conquista del voto de las inglesas y del acceso de muchas mujeres a la universidad, la vida cotidiana de la mayoría de las mujeres evolucionó poco y el ideal de la mujer domestica no se discute, a pesar de que eran muchas las que trabajaban (SOHN, 1993).

Europa, en los años 30-40, se defiende de la norteamericanización y el comunismo con modelos propios de feminidad y expresan esta voluntad de resistencia "nacionalizando" a las mujeres, como bien califica Françoise Thébaud (1993). Los patriarcados contemporáneos tendrán su máxima expresión en el fascismo italiano, nazismo alemán y franquismo español exponentes variados de como se casó cierto modernismo con el antifeminismo y cómo se instrumentalizó cierto protagonismo político de las mujeres para reordenar su domesticidad dejando muy claro que la política era tarea de los hombres. Esta tarea educativa la desarrollaron las mujeres de los fascii femminili en Italia, de la Volkswirtschaft/hauswirtschaft y Reichsmütterdienst en Alemania, y la Sección Femenina en España.

A pesar del aumento de la educación femenina y su acceso a estudios superiores, los años cincuenta verán el apogeo de la madre-ama de casa y la separación estructural entre hombres y mujeres a través de la feminización de algunos oficios.

1.3.4. La defensa de la escuela mixta

Desde finales del siglo XIX muchas feministas se convirtieron en defensoras de la escuela mixta (educación conjunta de chicos y chicas). La tradicional división escolar por sexos se contestó como una separación artificial, fundada en prejuicios, sin ninguna relación con la vida. Progresivamente fue adoptandose esta formula en la mayoría de los sistemas educativos, en algunos casos con la finalidad de hacer posible la graduación de la enseñanza de forma más económica y casi siempre, en su origen, manteniendo diferencias curriculares como, por ejemplo, gimnasia o materias de "hogar" para las chicas ya que el objetivo que inspiró la educación conjunta era ajeno a las desigualdades genéricas (BALLARIN, 1995).

Las feministas contestarán este modelo a partir de los años 60 ya que su demanda no perseguía solo escolarizar conjuntamente, lo que se reclamaba era una fusión de los modelos educativos existentes en un nuevo modelo común a los dos sexos y lo que, finalmente, se había producido era una incorporación de las chicas a los curricula diseñados para chicos.

Las primeras defensoras de la escuela mixta, reconocieron que niños y niñas introducían en el aula conjuntos distintos de experiencias sociales y esperaban que esto resultara beneficioso; lo que no se consideró fue la posibilidad de que un sexo obtuviese mas ventajas de la situación que el otro. Tras años de experiencia de escuela mixta se ha observado que estas contribuyen a la reproducción de los estereotipos sexuales y comienzan a cobrar eco nuevas tendencias segregadoras fundamentadas en la necesidad de que las jóvenes cultiven su propio espacio -su propia fuerza- fuera de la influencia de los varones (SARAH, SCOTT, SPENDER, 1993). Ello no significa que la educación conjunta no siga apareciendo como la meta deseable; se trata, sin duda, de estrategias temporales hasta que las mujeres cobren seguridad y aprendan a enfrentarse en vez de a someterse.

TOMADO DE: (http://www.helsinki.fi/science/xantippa/wes/wes21.html)

(BUSCAR DATOS SOBRE EL CASO VENEZOLANO)

gaonero y desarrollo i conceptos basicos y origenes la

GÉNERO Y DESARROLLO (I)

CONCEPTOS BASICOS Y ORIGENES DE LA POLEMICA

Género (sociología), identidad generada por el rol sexual de las personas. Los términos género y sexo se utilizan a menudo indistintamente, aunque sexo se refiere de forma específica a las características biológicas y físicas que convierten a una persona en hombre o mujer en el momento de su nacimiento, y género se refiere a las conductas de identificación sexual asociadas a miembros de una sociedad.

A la edad de tres años los niños tienden a tomar conciencia de su género al adoptar determinados elementos culturales (juegos, ropas o formas de hablar) asignados a su sexo. Ya desde la cuna, los niños y las niñas son tratados de forma diferente: a las niñas se las suele vestir de rosa (un color considerado femenino) y a los niños de azul. Así que, incluso a una edad en la que resulta imposible distinguir la conducta femenina de la masculina, se considera importante que no se confundan sus géneros.

Dado que los roles de género varían según la cultura, parece que muchas diferencias de conducta entre hombres y mujeres están causadas tanto por la socialización como por las hormonas masculinas y femeninas y otros factores congénitos (véase Genética). A medida que más mujeres occidentales trabajan fuera de casa, la división de roles de género va variando, aunque de forma paulatina.

La conducta estereotipada asociada al sexo (agresión masculina y pasividad femenina) procede, al menos parcialmente, de los roles aprendidos durante la infancia: a los niños se les enseña que “los hombres no lloran” y se les regala pistolas y coches, mientras que las niñas juegan con muñecas y casitas que les han regalado para que puedan imitar el rol típico de la mujer en el hogar. Aunque cada vez hay más niñas que juegan con juguetes asignados anteriormente a los chicos, lo contrario todavía es poco común. Muchos chicos y chicas tienden a destacar sólo en aquellos campos de estudio tradicionalmente atribuidos a su género, lo que explica en parte el dominio masculino en muchas áreas como las ciencias o la ingeniería (a principios de la década de 1990, las mujeres españolas que cursan estudios superiores son mayoría, pero sólo una minoría elige una carrera técnica). Estos factores son importantes argumentos en la lucha del movimiento feminista por la igualdad de las personas de ambos sexos, sea cual sea su identidad de género.

Las personas cuya identidad de género difiere de su sexo biológico (véase Transexualidad) suelen recurrir a veces al cambio de sexo. Aunque nuestra cultura tiende a polarizar las identidades de género para hacerlas coincidir con las dos formas sexuales de nuestra especie, es preciso tener en cuenta que el género es un fenómeno complejo no reductible, en modo alguno, a dos únicas identidades (hombre y mujer

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LOS MOVIMIENTOS FEMINISTAS Y LAS LUCHAS DE GÉNERO

Movimiento feminista,movimientoparaconseguir la igualdad política, social y económica entre mujeres y hombres. Algunos de los derechos de igualdad que se reivindican son el control de la propiedad privada, la igualdad de oportunidades en la educación y el trabajo, el derecho al sufragio o voto libre y la libertad sexual.

Elmovimientofeminista, también conocido como movimiento por la liberación de la mujer, surgió en Europa a finales del siglo XVIII. A pesar de que ya en 1970 la mayoría de las mujeres en el mundo habían conseguido mejorar sus derechos, todavía está pendiente la total igualdad con el hombre a nivel político, económico y social.

Elmovimientofeminista está compuesto por diferentes elementos sin una estructura jerárquica. Aunque no se basa en un conjunto de principios formales, su idea central es que las mujeres sufren una opresión no compartida por el hombre y de la que, por lo general, los hombres son los beneficiarios políticos, sociales, emocionales y económicos.

Cuandoelfeminismooccidental resurgió en la década de 1960, el movimiento defendía preferentemente que las experiencias individuales de subordinación de la mujer no eran incidentes aislados debidos a diferencias particulares de personalidad, sino la expresión de una opresión política común. También se esgrimió la idea de hermandad, pero este concepto ha sido muy criticado por incoherente, ya que dentro del movimiento se mantienen prejuicios de raza y clase social. En los últimos años, tanto las diferencias como las similitudes entre mujeres han pasado a ser objeto de investigación académica.

Elmovimientofeminista sigue tres líneas de actuación: exploración de una nueva solidaridad y conciencia (que facilita la valoración de las posiciones política y social), realización de campañas a favor de temas públicos (como aborto, igualdad de salarios, cuidado de los hijos y malos tratos en el hogar) y el estudio del feminismo (disciplina académica que se ocupa del análisis teórico de este movimiento).

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ESTATUS TRADICIONAL

Yadesdelosalboresde la historia escrita es patente el dominio del hombre en las distintas sociedades. Puede suponerse que el dominio masculino se remonta al paleolítico como resultado de la valoración de la caza como actividad fundamental. Las religiones monoteístas también apoyan la idea de que la mujer es por naturaleza ‘más débil’ e ‘inferior’ al hombre. En la Biblia, por ejemplo, Dios situó a Eva bajo la autoridad de Adán y san Pablo pedía a las cristianas que obedecieran a sus maridos. De forma análoga, el hinduismo sostiene que una mujer virtuosa debe adorar a su marido (pathivratha) y que el poder de su virtud servirá de protección a ambos.

Todoelloinduceaque las mujeres se encuentren en una situación de desventaja en la mayoría de las sociedades tradicionales. Su educación se limita a aprender habilidades domésticas y no tienen acceso a posiciones de poder. El matrimonio es una forma de protección aunque con una presión casi constante para dar a luz hijos, especialmente varones. En estas sociedades una mujer casada adquiere el estatus de su marido, vive con la familia de él y no dispone de ningún recurso en caso de malos tratos o de abandono.

Enlalegislaciónromana (base de la europea y de la estadounidense) el marido y la mujer eran considerados como uno, ya que la mujer era la ‘posesión’ del marido. Como tal, la mujer no tenía control legal sobre su persona, sus tierras, su dinero o sus hijos. De acuerdo con una doble moralidad, las mujeres respetables tenían que ser castas y fieles, pero los hombres respetables no. En la edad media, bajo la legislación feudal, las tierras se heredaban por línea masculina e implicaban poder político, lo que favorecía aún más la subordinación de la mujer.

Hubo,sinembargo,algunas excepciones. En la antigua Babilonia y en Egipto las mujeres tenían derecho a la propiedad y en la Europa medieval podían formar parte de los gremios artesanos. Algunas mujeres ostentaban autoridad religiosa como, por ejemplo, las chamanes o curanderas siberianas y las sacerdotisas romanas. En ocasiones las mujeres ostentaban autoridad política, como las reinas egipcias y bizantinas, las madres superioras de los conventos medievales y las mujeres de las tribus iroquesas encargadas de designar a los hombres que formarían parte del consejo del clan. Algunas mujeres instruidas lograron destacar en la antigua Roma, en China y durante el renacimiento europeo.

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INICIOS DEL CAMBIO

ElSiglodelasLuces (con su énfasis político en la igualdad) y la Revolución Industrial (que originó enormes cambios económicos y sociales) crearon un ambiente favorable a finales del siglo XVIII y principios del XIX para la aparición del feminismo y de otros movimientos reformadores. En la Francia revolucionaria los clubes republicanos de mujeres pedían que los objetivos de libertad, igualdad y fraternidad se aplicaran por igual a hombres y mujeres. Pero la aprobación del Código Napoleónico, basado en la legislación romana, cortó en Europa cualquier posibilidad reivindicativa en ese sentido. En Inglaterra, Mary Wollstonecraft publicó Una reivindicación de los derechos de la mujer (1792), el primer libro feminista que pedía la igualdad en un tono decididamente revolucionario.

ConlaRevoluciónIndustrial la transformación de los trabajos manuales (realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita) hacia un modelo de producción masiva mecanizada permitió a las mujeres de las clases bajas trabajar en las nuevas fábricas. Esto supuso el comienzo de su independencia y proletarización: las condiciones de trabajo no eran buenas y sus salarios, inferiores a los de los hombres, estaban controlados legalmente por sus maridos. Al mismo tiempo se consideraba que las mujeres de la clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos. La única alternativa para las mujeres respetables de cualquier clase era el trabajo como profesoras, vendedoras o doncellas.

EnEuropasurgieronalgunos grupos feministas que no tuvieron gran repercusión. La Iglesia católica se opuso al feminismo argumentando que destruía la familia patriarcal. En los países agrícolas se mantenían las ideas tradicionales y en las sociedades industriales las reivindicaciones feministas tendían a ser sofocadas por el movimiento socialista.

Elfeminismotuvomayor aceptación en Gran Bretaña, protestante en su mayor parte y muy industrializada, y en Estados Unidos. Sus dirigentes eran mujeres cultas y reformistas de la clase media. En 1848 más de 100 personas celebraron en Seneca Falls, Nueva York, la primera convención sobre los derechos de la mujer. Dirigida por la abolicionista Lucretia Mott y la feminista Elizabeth Cady Stanton, entre sus principales exigencias solicitaron la igualdad de derechos, incluido el derecho de voto, y el fin de la doble moralidad. Las feministas británicas se reunieron por primera vez en 1855. La publicación (1869) de Sobre la esclavitud de las mujeres de John Stuart Mill (basado en gran medida en las conversaciones mantenidas con su mujer Harriet Taylor Mill) atrajo la atención del público hacia la causa feminista británica, sobre todo en lo relativo al derecho de voto. Hasta finales del siglo XIX y bien entrado el XX no se incluyó este derecho en las Constituciones de los países. En España se concedió en 1932, en la II República. Hoy todavía existen países como Kuwait, Jordania y Arabia Saudí donde la mujer no tiene derecho a votar.

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AVANCES DEL SIGLO XX

Despuésdelasguerras y revoluciones en Rusia (1917) y China (1949), los nuevos gobiernos comunistas abandonaron el sistema patriarcal de familia y apoyaron la igualdad de los sexos y el control de la natalidad. Sin embargo, en la Unión Soviética la mayor parte de las trabajadoras realizaban trabajos mal remunerados y estaban escasamente representadas en el partido y en los consejos del gobierno. Las técnicas de control de natalidad eran poco eficaces y las madres trabajadoras eran también en gran parte responsables del cuidado del hogar y de los hijos. China, aunque fue fiel a sus ideas revolucionarias, mantenía una cierta discriminación laboral hacia las mujeres.

Sinembargo,enladécada de 1960 el cambio que sufrieron los patrones demográficos, económicos y sociales de los países occidentales favorecieron la aparición de un feminismo que se centraba en aspectos ligados a la condición sociocultural de la mujer. El descenso de los índices de mortalidad infantil, la mayor esperanza de vida y los anticonceptivos liberaron en gran parte a la mujer de las responsabilidades relativas al cuidado de los hijos. Todo ello junto con la inflación (que significaba que muchas familias necesitaban dos salarios) y un índice mayor de divorcios propiciaron que acudieran al mercado de trabajo muchas más mujeres.

Elmovimientofeminista cuestionaba las instituciones sociales y los valores morales apoyándose en determinados estudios científicos que sugerían que la mayor parte de las diferencias entre el hombre y la mujer no eran biológicas sino culturales. Muchas mujeres opinaban que el propio lenguaje, al reflejar en sus formas el dominio del hombre, perpetuaba este problema. Algunas experimentaron con nuevos tipos de relación, incluido el compartir los roles domésticos. A finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 las feministas organizaron grupos pro derechos de la mujer haciendo gran hincapié en la concienciación (un proceso de prueba y discusión) de la mujer.

Losobjetivosdelmovimiento feminista incluían igualdad de salario a trabajo igual, ayuda estatal para el cuidado de los niños, reconocimiento de los derechos de las lesbianas, legalización del aborto y un análisis profundo de los problemas de la violación, los malos tratos y la discriminación de las mujeres mayores y de minorías. Últimamente están en estudio las implicaciones legales de las nuevas técnicas de reproducción y el acoso sexual en el trabajo.

Alolargodelahistoria, el movimiento feminista ha conseguido grandes logros. En la mayoría de los países la mujer puede votar y ocupar cargos públicos. En muchos países la mujer, ayudada por la Comisión de las Naciones Unidas para el Estatus de la Mujer (creada en 1946), ha conseguido nuevos derechos y un mayor acceso a la educación y al mercado laboral. Sin embargo, la llegada de la industrialización en los países no occidentales ha destruido algunas medidas económicas tradicionales favorables a la mujer, ofreciendo como único empleo el trabajo mal pagado en fábricas. Al mismo tiempo la aparición del fundamentalismo religioso (por ejemplo, en el mundo islámico) ha producido rebrotes de las prácticas opresivas contra la mujer. Los movimientos feministas en los países en vías de desarrollo han intentado mejorar el estatus social de la mujer a través de campañas contra los códigos legales y sociales discriminatorios como el purdah (aislamiento de mujeres) en Arabia y en las sociedades islámicas y el sistema de dotes en India, oponiéndose a la mutilación genital femenina. En África, donde más de dos terceras partes de los alimentos del continente son producidos por mujeres, se han adoptado para ellas medidas de formación y preparación en tecnología agrícola.

LaOrganizacióndelas Naciones Unidas proclamó 1975 como Año Internacional de la Mujer, a la vez que se iniciaba un programa denominado Década para la Mujer, y en 1975, 1980, 1985 y 1995 se han celebrado importantes conferencias mundiales.

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La Historia de las mujeres surge en los años sesenta en íntima relación con el feminismo contemporáneo. En esos primeros años los centros de atención girán en torno al estudio de los orígenes y causas de la posición subordinada de las mujeres en la sociedad y al por qué de dicha situación que parecía perpetuarse a lo largo de la historia. Tras un periodo de aportaciones historiográficas de tipo contributivo que ponían de relieve las formas de opresión y reacción de las mujeres, la Historia de las mujeres entró en una fase de renovación metodológica y conceptual vinculada, por un lado, al desarrollo de las teorías feministas contemporáneas y, por otro, a la Historia Social. De esta forma, en los años setenta, se consolida como rama autónoma de las disciplinas históricas gracias al esfuerzo de conceptualización y metodológico de profesionales como Gerda Lerner, Natalie Zemon Davies, Renata Bridenthal y Carrol Smith-Rosenberg, entre otras (NASH, 1982; 22).

Hasta hace muy poco gran parte de los historiadores, y también historiadoras, han parecido ignorar que las sociedades estudiadas estaban divididas, además de en etnias, clases, naciones, religiones o edades, por algo que las atraviesa a todas: sexos. Y es que, el individuo social estudiado se ha presentado como neutro, asexuado. Esta exclusión viene determinada porque en la concepción positivista e historicista del proceso histórico las mujeres no aportan nada al mismo. Tampoco la historiografía marxista, en la medida en que se ha centrado en la división en clases sociales, se ha ocupado de las mujeres como grupo social diferenciable del de los varones que atraviesa a todas las clases sociales. No obstante no podemos negar a ésta la aportación de algunos instrumentos que han servido a nuestro análisis (explotación, opresión, alienación, liberación...)

Algunos principios como el "carácter político de lo privado" y "el sexo como categoría social", han llevado a las historiadoras de las mujeres a debatir, entre otras, cuestiones como la mayor o menor pertinencia de considerar una "cultura femenina" -que, si bien sirve al reconocimiento de la especificidad, corre el peligro de hacer olvidar las significaciones simbólicas en que se ha basado la subordinacición de las mujeres-; la redefinición del feminismo desde su diversidad y la de las periodizaciones tradicionales en consonancia con la experiencia histórica de las mujeres (PERROT, 1984; ROSSANDA, 1984; ADINOLFI, 1980; IRIGARAY, 1992; FOLGUERA, 1982)

Estas historiadoras se cuestionan algunos supuestos básicos de la historiografía tradicional y se produce ese paso que señala Stimpson (En BRAIDOTTI, 1991;11) para el desarrollo de la teoría feminista contemporánea, y que caracteriza a los Estudios de las Mujeres: la redefinición de lo universal desde la perspectiva del género.

La Historia de las mujeres no pretende ser la historia solo de media humanidad porque concierne tanto a varones como a mujeres. Por ello, en los últimos años, las historiadoras feministas hemos comenzado a utilizar el concepto "género" para referirnos a la organización social de las relaciones entre los sexos, conscientes de la necesidad de introducir categorías analíticas nuevas y propiciar cambios metodológicos que transformen los paradigmas históricos tradicionales. Género hace referencia a la construcción cultural derivada de la sexuación. "Categoría cultural impuesta sobre un cuerpo sexuado" (SCOTT, 1990;28)

Toda Historia de las mujeres y del género es Historia social, siempre que ésta no se entienda de forma restringida como historia de la sociedad determinada por la estructura de clase, pero no puede equipararse ni supeditarse a ella. Porque aunque la Historia de las mujeres se ocupa también de las clases éstas no funciona igual para varones que para mujeres y, por tanto, su experiencia de clase es distinta; la Historia social se ha visto removida por estos planteamientos.

Al mismo tiempo, la nueva historia de las mujeres requiere de un análisis de la relación no sólo entre "experiencia masculina y femenina en el pasado, sino también la conexión entre la historia pasada y la práctica histórica actual" (SCOTT, 1990;27)

La perspectiva histórica que presentamos pretende recoger algunas parcelas que puedan explicar aspectos importantes de la vida de las mujeres en Europa y, por tanto, de la Historia de Europa. Es feminista en tanto que parte de una perspectiva igualitaria y está marcada por los efectos de los feminismos contemporáneos en el campo del conocimiento -es el movimiento de mujeres el que se interroga sobre su pasado y su futuro y, en consecuencia, nos introduce en el terreno de la historia- pero no renunciamos a que sea plural y es por esto que no hablamos solo de las conquistas femeninas sino de aquellos aspectos de la historia de las mujeres que consideramos más elocuentes para comprender la evolución del sistema de géneros.

Nuestra reflexión parte de las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres europeas a lo largo de la historia considerando tanto las actividades realizadas en el ámbito doméstico como, fundamentalmente, su incorporación al trabajo asalariado y a la educación, en el mundo contemporáneo. Pensamos que son precisamente estos dos últimos factores los que permiten y sientan las bases del movimiento organizado de las mujeres europeas que se reivindicaran como ciudadanas y, en consecuencia, demandarán los derechos -hasta entonces privilegio de varones- de los que ven’an siendo excluidas. Este movimiento es responsable de los profundos cambios acaecidos en la Europa del siglo XX en el orden político, social, cultural y económico que están generando una nueva configuración de los modelos de género.

El pasado de las mujeres europeas es, sin duda, muy variado, ligado a culturas y procesos socio-políticos diversos, pero, el hecho de que sean los aspectos de nuestra convergencia presente los que nos mueven a rastrear nuestro pasado, hace que nuestra historia focalice más lo común entre nosotras, el hecho de ser mujeres, que las divergencias fruto de nuestra pertenencia a una nacion o cultura.

1.1. El trabajo de las mujeres en el ámbito doméstico.

Las actividades productivas de las mujeres desde los albores de la historia de Europa han sido fundamentales para el mantenimiento y desarrollo de los núcleos familiares y las comunidades respectivas. Una parte importante de estas actividades se ha centrado en el ámbito doméstico en donde se han producido objetos y alimentos, y donde se ha reproducido la fuerza de trabajo. La elaboración del alimento, la fabricación del vestido y de instrumentos de trabajo, el acarreo del agua, la recogida de leña, el mantenimiento del fuego, el cuidado de los animales domésticos, la venta en los mercados locales de los productos de campo o por ellas elaborados, el cuidado de las personas, la crianza de los hijos, la preparación y administración de remedios y medicinas, la limpieza del entorno, etc. constituyen tareas productivas sin las cuales no puede reproducirse ni prosperar ningún grupo humano. Estas circunstancias tienen especial incidencia en las sociedades precapitalistas, donde producción y parentesco están profundamente imbricados. En esas circunstancias la mayoría de las mujeres era explotada, a la vez, en su trabajo y en su capacidad de reproducción, y el producto de su trabajo y de su cuerpo era controlado por el marido, el padre, el tutor o el patrono. La gestión y dirección estaban, por lo general, en manos de varones, a través del vínculo marital, parental o de dependencia, reforzado por la posición pública y política de los varones.

Han sido las mujeres las encargadas de mantener y reproducir a lo largo de toda la historia estas unidades domésticas con su trabajo, su tiempo y sus capacidades. Ahora bien el trabajo de las mujeres en el ámbito doméstico no ha sido considerado como tal, sino como una parte fundamental de su «virtud» como mujeres. Su "virtud" ha sido fundamental para la familia. Su "virtud" ha sido clave para el bienestar de la "sociedad" (Vease 2.7.)

Ya en las sociedades antiguas, cuando se formulan las primeras teorizaciones sobre los patrones de género, se encuentra claramente expuesta esta valoración del trabajo de las mujeres como «virtud», y, por tanto, como algo atribuido por «su naturaleza» a las mujeres. Es significativo que los primeros tratados sobre economía especifiquen claramente las tareas femeninas como algo propio de su naturaleza. Estos planteamientos argumentados en el pensamiento clásico griego, son recogidos más tarde por los escritores romanos. Así Columela, en el siglo I se hace eco de este pensamiento:

"... la naturaleza ha destinado el trabajo de la mujer para el cuidado doméstico, y el del marido para los ejercicios forenses y para los exteriores...Casi todo el trabajo doméstico fue peculiar de las mujeres, como si los padres de familia, al volver a sus casas a descansar de los negocios forenses, desecharan todos los trabajos caseros...La esposa..ponía mucho empeño en aumentar y mejorar por su cuidado los bienes de su marido...ambos colaboraban a beneficiar el caudal común, de suerte que la exactitud de la mujer en las cosas de la casa era igual a la industria del marido en los negocios forenses".(Columela, De re rustica, 12, pref.)

Y esa exactitud de las mujeres en el ejercicio de «sus tareas» no sólo se consideraba que contribuía al buen funcionamiento de la unidad doméstica, sino también del conjunto de la comunidad. De ahí que Aristóteles, al hablar de la política dijese que

"la licencia de las mujeres va también contra el propósito del régimen y la felicidad de la ciudad, pues de la misma manera que la casa se compone del hombre y de la mujer, es evidente que la ciudad debe considerarse dividida en dos partes aproximadamente iguales: los hombres y las mujeres; de modo que en todos aquellos regímenes en que la condición de las mujeres es mala, habrá de considerar que la mitad de la ciudad vive sin ley..."(Aristóteles, La Política. II, 1269-1270)

El trabajo doméstico de las mujeres a lo largo del tiempo se ha regido por esta doble perspectiva. De un lado la de un trabajo agotador y no reconocido, por tanto incapaz de procurar prestigio social y político; por otro el discurso sobre las bondades de dicho trabajo, su atribución a las mujeres por su propia "naturaleza", y, por tanto, el único prestigio que podían alcanzar las mujeres estaba íntimamente unido a su correcta reproducción.

En todas las épocas y en todos los países de Europa encontramos testimonios de esta doble línea. Los discursos sobre las virtudes de las mujeres están íntimamente unidos al hogar. Dice el español Fray Luis de León (s. XVI) en La perfecta casada que «su andar ha de ser en su casa, y que ha de estar presente siempre en todos los rincones della.. sus pies son para rodear sus rincones.. no.. para rodear los campos y las calles». Pero también en la Europa de la Reforma se mantienen similares posiciones. Para Lutero «una mujer piadosa y temerosa de Dios es un raro beneficio... Ella alegra a su marido. Trabaja el lino y la seda, le gusta servirse de sus manos, gana la vida en la casa. Se levanta pronto en la mañana.. la noche no apaga sus facultades. Limpieza y trabajo son sus alhajas». Calvino lo dice de forma más clara y más actual «el hombre en la oficina y la mujer en la cocina». (ANDERSON, ZINSER, 1991; 271-289)

Las mujeres lo cuentan de otro modo. Una mujer de Hampshire, en 1739, describe su vida doméstica después de pasar el día trabajando como lavandera:«..nuestras tareas domésticas se suceden incesantes; para vuestra llegada al hogar nos disponemos a terminar nuestro trabajo: ordenamos la casa, cocinamos en la olla tocino y bollos, hacemos las camas y alimentamos a los cerdos; luego esperamos a la puerta para veros llegar y disponemos la mesa para vuestra cena.. A la mañana siguiente temprano nos ocupamos de vosotros, vestimos a los niños, les damos de comer, remendamos sus ropas..».

Desde nuestra perspectiva actual es indudable el valor económico y social del trabajo doméstico a lo largo de la historia, aunque haya sido invisibilizado y no reconocido como tal. Su consideración como natural y complementario del otro trabajo, el realizado por los varones, ha sido la trampa que lo ha ocultado, que ha impedido hacer una valoración adecuada del mismo, y ha contribuido a minusvalorar a las mujeres en sus expectivas sociedades.

Ha sido en el siglo XX, gracias a la reflexión del pensamiento feminista, cuando se han introducido otros criterios sobre lo que es trabajo y producción. La consideración de las actividades ligadas tradicionalmente a la reproducción de la mano de obra como productivas; la inclusión de actividades no remuneradas dentro del concepto de trabajo; la revisión del uso del tiempo, entre otros temas, ha llevado a hacer visible el trabajo de las mujeres y a darle el valor económico y social que ha tenido en sus sociedades respectivas. (Vease 2.1.)

1.1.1. Las mujeres y el trabajo en el ámbito rural

El trabajo en el campo ha aparecido casi siempre como una extensión del trabajo doméstico, y, por tanto, formando parte de la "naturaleza" de las actividades de las mujeres. Es cierto que difícilmente pueden separarse, pues como hemos indicado, producción y parentesco están íntimamente unidas en las sociedades precapitalistas, y las tareas agrícolas formaban parte integrante de la casa. De cualquier modo, dado que no son consideradas como domésticas las tareas agrícolas de los campesinos, merece la pena dedicar este apartado a su contribución a las faenas del campo como una constante en todas las sociedades europeas a lo largo del tiempo.

Una hacienda sin una mujer es impensable. Ningún hombre puede encargarse de su explotación si no tiene mujeres en su casa. En los primeros textos escritos sobre agricultura, en el s. VII a.C., ya se dice que un agricultor ha de tener buey y mujer. Las mujeres campesinas constituyen el grueso de la población femenina desde la Antigüedad hasta el s. XIX, y en algunas zonas de Europa hasta bien entrado el s. XX. Ellas son las hijas y las mujeres de los pequeños y medianos campesinos, de los siervos, de los labriegos o de los jornaleros. Pero también son esclavas, en aquellas sociedades donde existe los esclavos trabajan la tierra, y jornaleras allí donde se emplea trabajo asalariado barato.

El trabajo de las mujeres es duro y abarca todo tipo de faenas agrícolas. Siembran, escardan y siegan; recogen la vid y la aceituna; preparan y mantienen las herramientas de trabajo; cuidan los huertos y el ganado; ordeñan las cabras y las vacas y esquilan las ovejas; cuidan las aves domésticas; participan en la elaboración del vino, de la cerveza y del aceite; preparan la grasa que se utiliza en algunas sociedades como luz y alimento en lugar del aceite. Junto a ello hay que mencionar las tareas relacionadas con la preparación y conserva de los productos: guardar y cuidar el grano, molerlo; hacer la conserva de los productos de primavera y verano, etc. Una sirvienta de la Inglaterra rural del s. XIV se queja de su situación con estas palabras:

«Tengo que aprender a hilar, rastrillar, cardar, tejer, limpiar los conejos y, a mano, elaborar bebidas, hornear, hacer malta, cosechar, amontonar gavillas, deshierbar, ordeñar, alimentar a los cerdos y limpiar sus pocilgas..» (HANAWALT, 1986; 162)

Esta perspectiva productiva es precisamente la que se tiene en cuenta a la hora de enumerar las cualidades que deben adornar a las mujeres que estén al frente de una hacienda. Debe ser joven, aunque no demasiado, y, sobre todo, tener una salud robusta, para resistir vigilias y otros trabajos, pues, entre los matrimonios o las uniones de campesinos se valora más en la mujer su capacidad de participar en el trabajo que otros factores más relacionados con la vida personal y afectiva. Las demás cualidades también tienen alguna relación con este tema. No debe ser fea ni guapa, para que no distraiga a su marido de las faenas productivas, no debe ser glotona, ni dormilona, además de no ser supersticiosa ni gustarle los hombres.

Esta buena disposición y la capacidad física eran totalmente necesarias para poder afrontar las numerosas y diversas actividades que debían desarrollar a lo largo de todo el año.

La importancia económica de las mujeres en el medio rural hace que desde la Antigüedad se dediquen parte de los libros "Sobre agricultura" a detallar los deberes de la mujeres que están al frente de la casa, tanto las tareas permanentes como las que se corresponden, de forma particular, al propio ciclo de las estaciones. (MARTINEZ LOPEZ, 1994; 12-23)

Así, conforme la tierra se disponga a ofrecer sus frutos, las mujeres estarán prestas para extraer de los mismos la máxima rentabilidad. Por eso en primavera, cuando la tierra no está aún en su período de máxima producción, prepararán las vasijas para guardar las hortalizas, recolectarán y prepararán hierbas aromáticas para aliños, prepararán salmuera fuerte, el vinagre de vino, y comenzarán a conservar los productos más tempranos, como el aliño de las lechugas, etc. Durante el verano, cuando la cosecha de cereales, frutas y hortalizas alcanza su mejor momento, también la actividad de las mujeres se intensifica con la preparación, aliño y conserva de cebollas, peras, ciruelas; secarán peras y manzanas, higos y serbas para el invierno; pasarán uvas, harán vinagre de higo, etc.

Pero de todas estas labores habría que destacar la relacionada con la vendimia. Dice Columela que ".. no dejaremos de instruir a la casera para que tenga entendido que todo lo que se hace en la casa relativo a la vendimia está a su cargo" (COLUMELA, De re rustica, XII), y además supervisará actividades como: preparar cestos y canastillas, preparar los instrumentos, limpiar pozuelos, prensas, lagares, vasijas y la bodega: "en el tiempo de la vendimia la casera no se separa de la prensa ni de la bodega del vino, tanto para que los que sacan el mosto hagan todas las cosas con aseo y curiosidad, como para que no se dé ocasión al ladrón de robar parte del fruto" (COLUMELA, De re rustica, XII). Durante la Edad Media volvemos a encontrar la mano de obra femenina trabajando en los viñedos en países como Italia, Francia y España.

"Después de la vendimia del otoño siguen las preparaciones de las frutas de otoño, las cuales ocupan asimismo la atención de la casera..." (COLUMELA, De re rustica, XII), entre ellas conserva de membrillos, peras, manzanas, el adobo de las aceitunas verdes o los trabajos necesarios para guardar las granadas. Todos ellos imprescindibles si esa unidad doméstica quería mantener una dieta algo variada y equilibrada a lo largo del año.

Por último "..llega ya el frío del invierno durante el cual la recolección de la aceituna reclama el cuidado de la casera no menos que la vendimia .." (COLUMELA, De re rustica, XII) con unas preocupaciones y tareas similares.

Las mujeres del norte participaron de actividades productivas similares, aunque adaptada a la producción rural y recursos propios. En Finlandia la producción rural también se basó en el cultivo de cereales, en la producción de leche y en la economía forestal.

Aunque en menor grado, también encontramos a lo largo del tiempo, y en todos los países, situaciones de unidades agrícolas dirigidas por mujeres solas que tras guerras o fallecimiento del marido deben hacer frente a estas unidades. Salvo las excepciones de las clases altas, suelen ser mujeres que viven en la pobreza y que afrontan con escasos recursos el trabajo. Sirva de ejemplo una copla puesta en boca de una campesina rusa del s. XIX (Cit. en ANDERSON, ZINSER, 1991; 143)

"Y ahora que la guerra ha terminado,
sólo yo quedo con vida.
Yo soy el caballo, el buey, la esposa
y el hombre y la granja".

La propiedad y su transmisión a mujeres y hombres ha tenido variaciones según épocas y zonas europeas. Durante mucho tiempo, en muchos paises ha existido el derecho de primogenitura -como en Inglaterra y Noruega- y, a veces, las mujeres hayan sido propietarias de la tierra no tenían capacidad para disponer de dicho patrimonio. (BIRRIEL, 1992, 1993)

Con estas actividades las mujeres contribuyen de forma significativa a la economía doméstica. Es más la economía del medio rural sería impensable sin éstas. Si importante es el ciclo de producción de la tierra igualmente importante para cualquier unidad doméstica es el proceso de elaboración y transformación de los productos que tienen, como hemos visto un ciclo anual. El equilibrio alimenticio, y por tanto la reproducción del grupo dependen, en gran medida de ello. La división sexual del trabajo, en este caso valorada como natural, era fundamental para reproducir el modelo económico existente.

El trabajo asalariado femenino

Aunque la historia tradicional ha querido ver siempre a las mujeres dentro de los muros de la casa, lo cierto es que las mujeres han tenido una presencia activa en las ciudades como trabajadoras. Aunque no en toda Europa las ciudades han tenido la misma importancia. recordemos que en los Paises nordicos, sobre todo Finlandia y Noruega, fueron paises muy rurales con pocas profesiones ciudadanas. En los inicios de la ciudad ya trabajan en ella las mujeres. La primera representación de una ciudad plasmada en los primeros frescos micénicos: mujeres como porteadoras de agua.

Desde entonces la mayoría de las mujeres, las de las clases medias y bajas, ocupaban las calles, plazas y otros centros de las ciudades por razones de carácter laboral. En las ciudades europeas, tanto en la Antigüedad como en las que se constituyen a partir de la Edad Media, y hasta bien entrado el s. XX, ha habido lugares frecuentados sobre todo por las mujeres que se convirtieron en los espacios, por excelencia, de sociabilidad femenina.

Habría que destacar, en primer lugar, las fuentes, uno de los lugares unido al colectivo de las mujeres. La recogida del agua es una de las tareas femeninas desde el comienzo de la vida urbana. Hay que señalar el carácter colectivo de la actividad en torno al agua. La fuente significa para las mujeres lo que la plaza pública para los hombres, un lugar de encuentro en el que intercambiar opiniones y noticias. Es un lugar público, pero mayoritariamente femenino y, por ello, ligado al trabajo. En el mismo sentido habría que analizar los lavaderos o los talleres de hilado y tejido. (MARTINEZ LOPEZ, 1995a; 14-19)

Mientras que los varones tienen el agora, el foro, el ayuntamiento o el casino para relacionarse, la sociabilidad femenina, de forma mayoritaria, está relacionada con un trabajo exterior a su vivienda que supone, en la práctica, una prolongación del trabajo doméstico, pero que les permite el contacto con las demás mujeres de la ciudad, hablar y compartir las noticias y sentimientos.

Otro de los espacios públicos relacionados con el trabajo de las mujeres es el mercado, donde regentan sus puestos de verduras, aves, etc. como vendedoras de los productos del campo, que ellas mismas cultivan, cuidan y elaboran. Esta práctica es una constante que se ha mantenido desde la Antigüedad a lo largo de la historia de las ciudades occidentales. Los mercados, con mujeres vendedoras, compradoras, mujeres de las clases menos favorecidas y, en ocasiones de las clases altas, son un lugar de trabajo pero también de encuentro e información de las mujeres. (MARTINEZ LOPEZ, 1995b; 41-54)

Pero adem·s de estos trabajos que desempeÒan las mujeres en el espacio urbano, hay que hacer menciÛn especial a su participaciÛn en los talleres artesanales y en las actividades de ellos derivadas, ligadas al florecimiento de las ciudades medievales. En Italia, Inglaterra, Francia, Holanda, etc. Las mujeres impulsan numerosas actividades e, incluso, algunos oficios son exclusivamente femeninos. El Livre des mÈtiers de …tienne Boileau, en el s. XIII, seÒala como femeninos los oficios cuya materia prima sea la seda y el oro, es decir, dos de las materias m·s apreciadas y buscadas de la Època. Otro oficio exclusivamente de mujeres hasta los siglos XVII-XVIII fué el de partera o matrona (MARLAND, 1993). Los archivos de ParÌs de finales del s. XIII y principios del XIV citan quince oficios exclusivamente femeninos, entre ellos los de batidoras de oro, batidoras de seda, batidoras de estaÒo, sombrereras de seda, hacedoras de sombreros de oro, urdidoras, cardadoras, etc. Adem·s desempeÒan otros oficios en competencia con los hombres, por ejemplo la costura de ropa blanca. En cuanto a los dem·s oficios en los que podÌan participar por igual mujeres y hombres, su n?mero se eleva significativamente. En Francfort, entre los siglos XIV y XVI, las mujeres participaban en alrededor de 201 ocupaciones, de las cuales monopolizaban 65, predominaban en 17 e igualaban en n?mero a los hombres en 38 (KING, 1993; 91). En Estrasburgo, en el s. XV, las mujeres figuran en las listas de trabajo como herreras, orfebres, carretoneras, comerciantes de granos, jardineras, costureras y toneleras. M·s de una tercera parte de los tejedores de la ciudad que aparecen en una lista de 1434 son mujeres. En Gante, en el s. XIV, las mujeres abundan entre los cobradores, prestamistas, hoteleros, etc. (KING, 1993; 93)

De todos modos en muchas ciudades no es bien vista la presencia femenina en ciertos oficios, y para impedirla, cerraron su acceso a muchos de los gremios. Así en Inglaterra las mujeres eran admitidas en un gremio en raras ocasiones, generalmente cuando era la esposa o la viuda del maestro artesano. Sin embargo en muchas ciudades francesas no sólo trabajan sino que crean sus propias corporaciones o gremios donde, como en los masculinos, hay aprendizas, obreras y maestras, y tienen sus propios reglamentos. Curiosamente éstos indican que en caso de problemas las mujeres, aunque estén casadas, deben asumir por sí solas toda la responsabilidad:

«Cualquier mujer que tenga marido y ejerza un oficio dentro de la ciudad, en el cual no intervenga su marido, deberá ser considerada como mujer sola en lo relativo a aquellas cosas que pertenezcan a su oficio. Y si surgiese una querella en contra de la mujer, ella deberá responder y hacer su alegato como mujer sola, aceptando la ley y tomando su defensa en la Corte mediante alegato o para su descargo..» (Reglamento de Lincoln citado en POWER, 1979; 73-74)

Este tipo de normas se encuentran en muchas ciudades europeas, tanto francesas, inglesas u holandesas.

Es a partir del s. XVI, aunque con diferencias según los países, cuando las mujeres comienzan a ser desplazadas de algunos de los oficios que tradicionalmente habían desempeñado. Son expulsadas de los gremios y encuentran cada vez más dificultades para encontrar un trabajo en los talleres. Las condiciones laborales de las mujeres irán empeorando progresivamente a medida que nos adentramos en la Edad Moderna, conservando sólo las tareas más ingratas, peor remuneradas y con menor prestigio. En el s. XVII con la protoindustrialización se consolidan estas tendencias que desplazan a las mujeres a los sectores productivos más marginales.

Por último, una actividad que ocupa un espacio público importante desde la Antigüedad y a lo largo de la Historia, son los espacios urbanos dedicados al ejercicio de la prostitución.

En las ciudades, desde su inicio, hay lugares dedicados al ejercicio de la prostitución. Estos barrios solían desarrollarse en las inmediaciones del agora, del foro, de la plaza pública. En Atenas estaban cerca del Cerámico, el barrio próximo al agora; en Roma se ejercía cerca del foro, es decir, los lugares frecuentados por los varones. En las ciudades medievales en torn

teorias y politicas del desarrollo modulo ii lectura

TEORIAS Y POLITICAS DEL DESARROLLO:

MODULO II

LECTURA INTRODUCTORIA Y EJERCICIO Nº 1

Lo que distingue las teorías del Desarrollo posteriores a la II Guerra Mundial es la conexión entre lo político y lo económico, además por supuesto de la superación de la visión clásica según la cual la productividad de la tierra era el factor determinante para el desarrollo. Considerando todo esto, lea los siguientes párrafos y desarrolle los aspectos solicitados al final de este ejercicio:

“Es posible clasificar todas las sociedades, teniendo en cuenta sus aspectos económicos, en cinco categorías: sociedad tradicional, precondiciones para el despegue hacia un crecimiento auto sostenido, camino hacia la madurez y etapa de alto consumo.... Estas etapas no son solo descriptivas; no son una mera forma de generalizar las observaciones de ciertos hechos sobre la secuencia del desarrollo en sociedades modernas, sino que tienen su propia lógica interna y continuidad. Estas etapas constituyen finalmente tanto una teoría sobre el crecimiento económico como una teoría más general (aunque todavía muy parcial) de toda la historia moderna.” W.W Rostow, The Stages of Economic Growth , A Non-Communist Manifiesto (Londres: Cambridge University Press, 1960)

“La dependencia económica es una situación en la que la producción y riqueza de algunos países está condicionada por el desarrollo y condiciones coyunturales de otros países a los cuales quedan sometidas. El modelo "centro-periferia" describe la relación entre la economía central, autosuficiente y próspera, y las economías periféricas, aisladas entre sí, débiles y poco competitivas. Frente a la idea clásica de que el comercio internacional beneficia a todos los participantes, estos modelos propugnan que sólo las economías centrales son las que se benefician. El subdesarrollo no es consecuencia de la supervivencia de instituciones arcaicas, de la falta de capitales en las regiones que se han mantenido alejadas del torrente de la historia del mundo, por el contrario, el subdesarrollo ha sido y es aun generado por el mismo proceso histórico que genera también el desarrollo económico del propio capitalismo. (Andre Gunder-Frank: "América Latina: Subdesarrollo o Revolución", México, 1963)

ASPECTOS A DESARROLLAR:

1. Tomando en cuenta el Concepto de Desarrollo Humano analizado en el Modulo I ¿que debilidades encuentra en la Teoría de La Modernización?

2. “Centro-Periferia”; Desarrollados-Subdesarrollados” ¿Le parece conveniente esta clasificación de los Países? ¿Por qué?

3. Ambas Teorías (Modernización y Dependencia) contienen un sesgo ideológico, explique porque

teorias y politicas del desarrollo lectura introductoria naa

TEORIAS Y POLITICAS DEL DESARROLLO:

LECTURA INTRODUCTORIA Nº 1

Dimensiones Conceptuales e Históricas del Desarrollo:

Las discusiones en torno a lo que debe entenderse o no por “Desarrollo” no son menos polémicas que las que se dan alrededor de otros temas en el ámbito de las sociedades modernas y por supuesto en el campo de las ciencias sociales. Es por ello que una de las primeras tareas de quien se propone ahondar en el tema implica una aproximación terminológica para evitar o manejar las confusiones conceptuales que se presentan. En el siguiente recuadro se presenta una variedad de definiciones para arrancar con el análisis propuesto:

CONCEPTO

ELEMENTOS A DESTACAR Y A DISCUTIR

“El desarrollo es un fenómeno complejo en cuya promoción intervienen muchos factores. Uno de ellos es, sin duda, la inversión extranjera. Pero eso no significa que sea la panacea de todos los problemas que un país debe superar para lograr el despegue al desarrollo” (TUNNERMANN)

v Complejidad como fenómeno real

v Fenómeno multivariable

v Precisa de la Inversión extranjera

v Requiere de la inversión Nacional

v Implica un incremento de las inversiones

“…satisfacer las necesidades del presente sin menoscabar las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (Brundtland)

v Preocupación por las necesidades generacionales

v Contextualización de esas necesidades

v Contraste entre necesidad creada y necesidad real

v Contraste entre necesidad y justicia

v Capacidad para medir las implicaciones sociales y morales de las iniciativas de Desarrollo

v Privilegia sustentabilidad y sostenibilidad

“Es una forma de llevar adelante la transformación social, cultural y económica de nuestra sociedad, basada en la reconquista de las tradiciones, el respeto al medio ambiente y las relaciones equitativas de producción, que nos permita convertir nuestros recursos naturales en productos que podamos consumir, distribuir y exportar al mundo entero” (Lanz)

v Fenómeno complejo y multivariable.

v Implica procesos de transformación que superan la estructura económica.

v Revertir los procesos de perdida de las tradiciones

v Privilegia la sustentabilidad.

v Debe tener una vocación nacional pero una perspectiva global.

“…se ha definido como aquel que posibilita a los más pobres ‘tener más (particularmente en términos de alimentos y atención sanitaria) … y ser más respecto a la confianza en sí mismos, a la capacidad de controlar su propio futuro y mejorar su posición en la sociedad en general” (Pratt y orden, 1985)

v Reducir la pobreza

v Mas oportunidades para quienes por su condición no las tienen

v Redistribuir la riqueza

v Proceso formativo y personal que incluye la autoestima y la visión de futuro

v Incrementar la corresponsabilidad social

Con base en las definiciones anteriores, discuta con sus compañeros de equipo y genere conclusiones para compartir en plenaria con respecto a los elementos que se privilegian en el concepto, y según su opinión que jerarquía adquieren los mismos en dicha concepción.

Modulo I

TEORIAS Y POLITICAS DEL DESARROLLO:

LECTURA INTRODUCTORIA Nº 1

Dimensiones Conceptuales e Históricas del Desarrollo:

Las discusiones en torno a lo que debe entenderse o no por “Desarrollo” no son menos polémicas que las que se dan alrededor de otros temas en el ámbito de las sociedades modernas y por supuesto en el campo de las ciencias sociales. Es por ello que una de las primeras tareas de quien se propone ahondar en el tema implica una aproximación terminológica para evitar o manejar las confusiones conceptuales que se presentan. En el siguiente recuadro se presenta una variedad de definiciones para arrancar con el análisis propuesto:

CONCEPTO

ELEMENTOS A DESTACAR Y A DISCUTIR

“El desarrollo es un fenómeno complejo en cuya promoción intervienen muchos factores. Uno de ellos es, sin duda, la inversión extranjera. Pero eso no significa que sea la panacea de todos los problemas que un país debe superar para lograr el despegue al desarrollo” (TUNNERMANN)

v Complejidad como fenómeno real

v Fenómeno multivariable

v Precisa de la Inversión extranjera

v Requiere de la inversión Nacional

v Implica un incremento de las inversiones

“…satisfacer las necesidades del presente sin menoscabar las capacidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (Brundtland)

v Preocupación por las necesidades generacionales

v Contextualización de esas necesidades

v Contraste entre necesidad creada y necesidad real

v Contraste entre necesidad y justicia

v Capacidad para medir las implicaciones sociales y morales de las iniciativas de Desarrollo

v Privilegia sustentabilidad y sostenibilidad

“Es una forma de llevar adelante la transformación social, cultural y económica de nuestra sociedad, basada en la reconquista de las tradiciones, el respeto al medio ambiente y las relaciones equitativas de producción, que nos permita convertir nuestros recursos naturales en productos que podamos consumir, distribuir y exportar al mundo entero” (Lanz)

v Fenómeno complejo y multivariable.

v Implica procesos de transformación que superan la estructura económica.

v Revertir los procesos de perdida de las tradiciones

v Privilegia la sustentabilidad.

v Debe tener una vocación nacional pero una perspectiva global.

“…se ha definido como aquel que posibilita a los más pobres ‘tener más (particularmente en términos de alimentos y atención sanitaria) … y ser más respecto a la confianza en sí mismos, a la capacidad de controlar su propio futuro y mejorar su posición en la sociedad en general” (Pratt y orden, 1985)

v Reducir la pobreza

v Mas oportunidades para quienes por su condición no las tienen

v Redistribuir la riqueza

v Proceso formativo y personal que incluye la autoestima y la visión de futuro

v Incrementar la corresponsabilidad social

Con base en las definiciones anteriores, discuta con sus compañeros de equipo y genere conclusiones para compartir en plenaria con respecto a los elementos que se privilegian en el concepto, y según su opinión que jerarquía adquieren los mismos en dicha concepción.